
Plan nº 1: Donostia-San Sebastián
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Situada estratégicamente frente al mar Cantábrico y asentada alrededor de la inconfundible bahía de la Concha, es con 180.000 habitantes la capital de Gipuzkoa. Un lugar donde el mar, la montaña y el río conjugan con una arquitectura urbana de trazado regular, una suma de conjunción de paisaje natural y conservación de edificios que dan aspecto de una ciudad que no oculta, sin embargo la huella de su pasado histórico. La ciudad sobrevive a 12 incendios desde el siglo XIII, el último de los cuales, en 1813, la destruye casi por completo.
Desde el centro de Donostia-San Sebastian se bordea la bahía de La Concha, hasta llegar a la playa de Ondarreta en cuyo extremo se ubica la obra del escultor donostiarra Eduardo Chillida llamada "El Peine del Viento". Desde aquí el ascenso y descenso al Monte Igeldo se pueden realizar en el pintoresco funicular para contemplar la vista panorámica de la ciudad desde lo alto.
En esa misma zona, en el barrio del Antiguo se erige el Palacio de Miramar con sus jardines. Por su situación, entre las dos playas, es un lugar privilegiado desde donde se puede admirar una bella panorámica de la ciudad. Este magnífico edificio, estilo inglés "cottage", fue inaugurado en 1893 utilizándose como residencia veraniega de la Reina Maria Cristina.
Ya en el centro de la ciudad al lado del río Urumea el conjunto formado por el Hotel Maria Cristina y el Teatro Victoria Eugenia, dos hermosos edificios construidos a comienzos de siglo, recuerdan el estilo romántica de la ciudad con el Boulevard. El edificio del Ayuntamiento, inaugurado en 1887 fue destinado a Casino y la fachada principal está orientada hacia los jardines de Alderdi-Eder. Al otro lado del río, en uno de los extremos del paseo marítimo de la Zurriola, se enclava el Centro Kursaal. Este conjunto de arquitectura vanguardista, formado por dos cubos de vidrio translúcido, diseñado por el reconocido arquitecto Rafael Moneo, consta de dos auditorios, diferentes espacios para reuniones y exposiciones, así como restaurante, cafetería, tiendas y parking.
La Parte Vieja, al pie del monte Urgull, flanqueada por el puerto y por el río con calles estrechas conservando el antiguo trazado medieval, es la zona rehabilitada peatonal de mayor atracción. Aquí se concentran el mayor número de restaurantes, bares, pequeños comercios y monumentos históricos que constituyen, sin duda, una alternativa de éxito para todos los gustos, durante todo el año y a cualquier hora del día. Desde el punto de vista artístico dentro de esta área, merece la pena una visita al Museo de San Telmo, convento dominico que data del siglo XVI convertido en Museo de la Cultura Vasca; la Iglesia de San Vicente de estilo gótico de principios del siglo XVI, posee un retablo renacentista de gran valía; la Basílica de Santa Maria del Coro, siglo XVIII, donde se venera a la patrona de la ciudad y que posee un bello pórtico de estilo plateresco. Desde el punto se puede completar la visita con un recorrido por el circuito cultural del Monte Urgull.
Uno de los lugares más característicos de la Parte Vieja es la Plaza de la Constitución, antiguo Ayuntamiento. A escasa distancia se encuentra el puerto pesquero, con sus casas de pescadores y pequeños restaurantes. Al fondo el Museo Naval y Aquarium que incluye entre sus instalaciones el oceanario más espectacular de Europa. En el otro extremo del puerto, el Club Náutico, edificio de estilo modernista y a escasos metros el singular edificio del Ayuntamiento que funcionó como Casino desde 1887 hasta 1923.
Las calles céntricas de la ciudad, algunas de ellas peatonales, están llenas de comercios muy variados. En esta zona y detrás de la Catedral del Buen Pastor se encuentra el Centro Cultural Koldo Mitxelena y el espacio urbano que configura la Plaza de Gipuzkoa, con jardines, está presidido por el Palacio de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
A escasa distancia del centro se ha construido el Parque Tecnológico dedicado a la investigación y el Kutxaespacio de la Ciencia rodeados por una importante zona verde así como el Parque y Palacio de Aiete, y Cristina-enea verdaderas áreas de descanso ubicados en pleno centro urbano.
Una completa alternativa cultural, deportiva y de ocio completan el atractivo de esta ciudad. La música, clásica, folklórica, popular, reúne a melómanos en los diferentes recintos adecuados cubiertos o al aire libre en diferentes festivales y conciertos a lo largo del año. La Quincena Musical, la Semana Grande, el Concurso Internacional de Fuegos Artificiales, las carreras de caballos, el Festival de Jazz, las regatas de traineras en la bahía de la Concha, el Festival Internacional de Cine, Festival Bach, la Tamborrada, son algunos eventos que se repiten anualmente cada vez con mayor participación y animación.
Donostia-San Sebastian es, además, la cuna de la alta gastronomía vasca. Prestigiosos chefs y restaurantes diseminados por la ciudad y territorio figuran con las mejores calificaciones en las guías culinarias más importante llegando a ser el lugar del mundo donde existen más restaurantes con estrellas Michelín por kilómetro cuadrado.